La eficiencia energética en la cadena de frío industrial es un elemento clave para la reducción de costos operativos, la disminución de efectos de gases de efecto invernadero y el aseguramiento de la calidad de los productos almacenados y está directamente vinculada al desempeño de la envolvente térmica. Un aislamiento deficiente, sobre todo en techos y uniones, representa el mayor factor de pérdida de energía en naves industriales refrigeradas, así como otros problemas significativos.